14 Mar 2019

Consejos para llevar a cabo la internacionalización de tu Franquicia

Comenzaremos por explicar de forma sencilla y directa qué es una franquicia. La franquicia se caracteriza por vender productos de una marca comercial bajo una serie de requisitos y condiciones económicas impuestas por la franquicia matriz.

Muchos empresarios optan por este modelo de negocio, ya que es una buena forma de replicar aquello que ya está funcionando, por lo que el riesgo que corre una nueva empresa de no tener éxito se minimiza, siempre que se gestione de forma adecuada, por supuesto.

En este modelo existen dos figuras: el franquiciador y el franquiciado.

La relación entre ambos se formaliza mediante un contrato privado en el que las dos partes se acogen a una serie de derechos y obligaciones. El franquiciador, la empresa matriz, está obligado a ceder el modelo de negocio, aportando todas las facilidades a su alcance para que se pueda desarrollar correctamente (formación, proveedores, marca, elementos distintivos o maquinaria, entre otros). El franquiciado ha de poner en marcha con rigurosa cautela ese modelo, cumpliendo con los requisitos establecidos por contrato.

La franquicia presenta muchas ventajas tanto para el franquiciador como para el franquiciado, es por ello por lo que se está cada vez extendiendo más.

¿Vale la pena salir de nuestra zona de confort?

Una vez explicado cual es la base de este tipo de modelo de negocio, vamos a hablar de la expansión de la franquicia fuera de nuestras fronteras, lo que se denomina la internacionalización de la franquicia.

Por la naturaleza de este modelo de empresa, puede resultar un acierto la apertura a otros mercados, pero antes de comenzar con este proceso hemos de tener en cuenta una serie de requisitos indispensables que harán que tu negocio se pueda expandir con éxito, sin morir en el intento, ya que traspasar fronteras siempre conlleva una serie de riesgos.

Comenzaremos haciendo hincapié en la importancia que tiene que la franquicia se encuentre ya consolidada en el territorio nacional, antes de expandirla a otros países. No debemos comenzar un negocio fuera de nuestro país sin antes tener una estabilidad, tanto económica como de reconocimiento de marca en el lugar de origen.

Lo primero que deberemos de realizar es un exhaustivo análisis del país al que nos queremos dirigir, viendo sus fortalezas, amenazas, oportunidades y debilidades, ya que no todos los negocios sirven en todos los países. Algunas de las cosas que debemos de tener en cuenta son: la política del país, la cultura, la competencia de tu negocio y las costumbres del lugar.

Es importante contar con la colaboración de un socio local que pueda aconsejarte a la hora de adaptar tu modelo a los gustos y preferencias de la gente del lugar para así conseguir obtener un mayor éxito: “Donde fueres haz lo que vieres”.

Otro consejo es registrar la marca de la franquicia en el nuevo país, para evitar posibles plagios.

Deberemos también escoger cual es el modelo de franquicia que más nos puede compensar: Máster franquicia, Joint Venture etc. Dependerá de una serie de factores, y los objetivos que rijan la expansión de la franquicia.

En conclusión, la expansión internacional de la Franquicia es una gran oportunidad para fortalecer la marca y abrir nuevas vías económicas, pero es importante contar con profesionales con experiencia, que te guíen en el camino y te asesoren en ciertos asuntos vitales para que la internacionalización de la empresa sea más sencilla, asequible y con menos riesgo.

Si necesitas más información sobre la internacionalización de franquicias, estrategia empresarial o asesoramiento financiero, nuestro equipo de profesionales de Madom Management está a tu plena disposición en el mail info@madom.es  o llamando al +34 91 665 82 38